Detrás del queroseno

Si has intentado reservar un vuelo recientemente, habrás notado que los precios no solo han subido, sino que parecen estar en una montaña rusa. Como analista con años en el sector, te digo que la respuesta no está solo en la alta demanda, sino en lo que ocurre en las entrañas de los motores a reacción: el mercado del queroseno (Jet A-1).

1. El Queroseno: El «Primo» Caro de tu Gasolina

Mucha gente piensa que el queroseno es simplemente «gasolina para aviones», pero químicamente es mucho más cercano al diésel. En el proceso de refinado, se extrae en una franja similar, lo que genera una competencia constante en las refinerías europeas: ¿producimos más combustible para calefacción y camiones o más para aviones?

En este 2026, tras los incidentes geopolíticos en el Estrecho de Ormuz a finales de febrero, la producción se ha tensado. El queroseno ha llegado a alcanzar los 1.730 $ por tonelada. Cuando el suministro de esta «arteria energética» se corta, las aerolíneas son las primeras en sentir la asfixia, ya que el combustible representa entre el 25% y el 30% de sus costes operativos totales.

2. ¿Por qué afecta esto al precio de tu billete?

A diferencia de cuando llenas el depósito de tu coche, las aerolíneas no compran el combustible día a día. Utilizan estrategias de cobertura (hedging) para fijar precios a futuro. Sin embargo, con la volatilidad extrema de este año, incluso los gigantes europeos están viendo cómo sus márgenes se evaporan.

  • Recargos por combustible: Muchas compañías han vuelto a aplicar suplementos directos en el precio del billete para compensar el desfase de costes.
  • Desvíos costosos: Debido al cierre de espacios aéreos estratégicos, un vuelo de Madrid a Bangkok puede tardar hoy hasta 120 minutos más. Más tiempo de vuelo equivale a más queroseno quemado.

3. La Paradoja de la Sostenibilidad: El SAF

No podemos hablar de aviación en 2026 sin mencionar el SAF (Sustainable Aviation Fuel). La Unión Europea, bajo el reglamento ReFuelEU Aviation, ya exige que al menos un 2% del combustible utilizado sea de origen sostenible.

El problema es económico: el SAF sigue siendo de 3 a 5 veces más caro que el queroseno fósil tradicional. Aunque es vital para reducir emisiones, su implementación añade una presión inflacionaria silenciosa que el pasajero termina pagando.

Conclusión Reflexiva

Volar siempre ha sido un símbolo de libertad, pero en 2026 se ha convertido en un ejercicio de equilibrismo energético. La dependencia del queroseno fósil es nuestro «talón de Aquiles». Mientras la tecnología para aviones eléctricos o de hidrógeno madura, el precio de surcar los cielos seguirá estrechamente ligado a los conflictos globales y a la capacidad de nuestras refinerías para adaptarse.


¿Qué te ha parecido este análisis? ¿Has notado ya la subida de precios en tus vacaciones de este año o tienes curiosidad por saber cómo se fabrica el SAF?

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